QUINA MOMO

HISTORIA DEL QUINA-MOMO
El Quina Momo es un licor de hierbas dulces con propiedades digestivas, muy popular en Cataluña hasta finales del siglo XX.
Su origen se remonta a Barcelona en 1891, cuando José Torras i Castells patentó la fórmula. Desde sus inicios, su fabricación estuvo
rodeada de disputas legales y publicitarias entre diferentes casas como Camps Bardagí y Mariano Soley, que lo comercializaron con
estrategias de marketing innovadoras para la época, como repartir terrones de azúcar con publicidad en los cafés de la ciudad. Incluso
se le atribuye a Agustí Garriga, herbolario barcelonés, la creación de este licor, premiado en 1907 con una medalla de oro en la
Exposición Internacional de Higiene.
A principios del siglo XX, el Quina Momo se expandió con varios fabricantes en Sants y Barcelona, hasta que la familia Abril, establecida
en Argentona desde 1840, adquirió la fórmula hacia 1920. Desde entonces, el licor se consolidó como producto emblemático del pueblo,
llegando a consumirse en toda Cataluña. Las campañas publicitarias y el patrocinio de entidades locales reforzaron su identidad “argentonina”. Durante el auge de la destilería Abril Hermanos, el Quina Momo convivió con otros licores producidos por la empresa. El gran impulso llegó
con la fabricación bajo licencia del francés Grand Marnier, que representaba hasta un 80% de la facturación. Gracias a esta asociación,
Destilerías Abril se modernizó y expandió su actividad, aunque también se establecieron límites: el contrato con Grand Marnier prohibía
producir más de 1.500 cajas anuales de Quina Momo, ya que se lo consideraba una competencia directa.
El Quina Momo era descrito como un licor dulce, untuoso, de color amarillo y gran aceptación popular. Su producción, sin embargo,
nunca superó los 18.000 litros anuales, lo que contribuyó a mantenerlo como una exquisitez local. Con el cierre de Destilerías Abril en
1985, desapareció del mercado. A inicios de los años 1990, tras unos años de desaparición del Quina-Momo, el bodeguero Josep Castañé recuperó la marca y relanzando otra vez el licor.
Tras algunos años de altibajos y una nueva desaparición entre 2015 y 2025, el Celler Castañé de Argentona ha recuperado nuevamente la esencia
del Quina Momo. En el verano de 2025 relanzó la marca con una imagen renovada y adaptada a los nuevos tiempos, manteniendo vivo el vínculo
histórico y cultural con Argentona. Esta recuperación supone no solo la vuelta de un producto tradicional, sino también la revitalización de
un símbolo de identidad local que sigue despertando interés entre coleccionistas, gastrónomos y nuevas generaciones que buscan reconectar con la memoria y los sabores de la tierra.
En suma, el Quina Momo es más que un licor: es un patrimonio cultural y social, con una historia marcada por disputas, adaptaciones y
renacimientos, que lo han convertido en un referente de la tradición licorera catalana y, hoy en día, en un producto de actualidad que vuelve
a tener protagonismo.